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Allanaron a una mujer por difundir noticias falsas sobre el coronavirus y encontraron al secretario de Energía durmiendo en su casa

Sergio Lanziani fue quien recibió a la Policía de Misiones, quien allanó la vivienda de Alicia Arruda, imputada por compartir información falsa sobre un contagio y una muerte por coronavirus en la provincia

La semana pasada, la Justicia de la provincia de Misiones inició una investigación luego de una serie de publicaciones en las que se acusó a Carlos Rovira, presidente de la Legislatura de Misiones, de no cumplir la cuarentena tras realizar un viaje por Asia y Europa. La repercusión originó una serie de noticias en el sitio realpolitik.com, en el cual se confirmó que Rovira había contraído el coronavirus y que éste había contagiado a su madre, quien falleció algunos días después del regreso de su viaje.

La Dirección de Cibercrimen de Misiones realizó un “patrullaje virtual” y le entregó la información al magistrado, quien le envió un exhorto a su colega Horacio Alarcón, quien autorizó dos allanamientos.

El primero en el domicilio de la Fundación Papa Francisco, ubicada en Oberá. Luego, otra casa en la misma localidad, a 95 kilómetros de Posadas, capital provincial. Allí encontraron a Alicia Raquel Arruda, miembro y líder de la fundación en su filial provincial, denunciada por los vecinos de la zona por incumplir la cuarentena desde el 20 de marzo. 

Cuando la policía llegó al domicilio de la mujer, los agentes se encontrron con Sergio Lanziani, secretario de energía de la Nacion, quien dormía tranquilamente. Según fuentes judiciales, fue el propio funcionario quien intentó impedir el allanamiento diciéndole a los efectivos que mientras un secretario de estado estuviera ahí no podían ingresar.

La policía secuestró dos notebooks, una computadora y cuatro celulares, entre ellos el de Lanziani. La mujer quedó imputada por el artículo 211 del Código Penal de la Nación, el cual prevé que “será reprimido con prisión de dos a seis años, el que, para infundir un temor público o suscitar tumultos desórdenes, hiciere señales, diere voces de alarma, amenazare con la comisión de un delito de peligro común, o empleare otros medios materiales normalmente idóneos para producir tales efectos”.

El secretario, por su parte, no tenía registrado ese domicilio, por lo que le se le dio aviso a la Justicia federal para determinar si incurrió en algún delito referido a la violación de la cuarentena obligatoria. Ninguno de los dos fue detenido.

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