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Política

TODO lo que está MAL: SACUDIDOS por las PÉSIMAS CIFRAS el gobierno de SALTA tuvo que TRABAJAR y salió a vacunar al que venga

Tras la pésima campaña de vacunación y las denuncias de tener las vacunas guardadas para la campaña, Gran Bourg optó por la masividad.

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A la ya mala gestión en la compra de vacunas covid-19 llevada adelante por el gobierno de la Nación, encarnado por Alberto Fernández, se sumó en los últimos meses la inacción por parte del gobierno provincial. Una ex ministra denunció en varios medios que las vacunas contra el coronavirus estaban amontonadas en hospital provinciales y la locura estalló. Lo cierto es que algo de razón parecía tener Josefina Medrano, de pronto hay vacunas para casi todos.

Los mal pensados acusan de uso político y campañas políticas, recordemos que las elecciones estaban pautadas para el 4 de julio, situación que tuvo que detenerse en función del decreto presidencial que imponía restricciones a en función de la situación en que cada provincia se encontrara. Salta está en una situación complicada y la razón de esto es, entre otras cosas, la demora en los tiempos de vacunación.

15 días atrás, la provincia tenía un remanente de 125 mil vacunas sin aplicar. Sobre un total de unas 300 mil vacunas aplicadas. El 30 por ciento de las vacunas recibidas dormían en algún freezer oficial. En paralelo, preocupaba la baja tasa de vacunación en adultos mayores, y es que alguien tuvo la genial idea de que estos pasen por un sistema online. Abuelos salteños sin conectividad, ni dispositivos, y lo más lógico, sin conocimientos para acceder a un turno, quedaron afuera de la campaña. La dirección de adultos mayores se movilizó y coordinó con los intendentes del interior una campaña basada en el recurso humano, visitadores sociales o agentes sanitarios. Ya se habían perdido 4 meses.

Trabajadores esenciales, choferes del sistema público de pasajeros, cajeros de supermercado, personal de gastronomía, comercio, docentes y todo persona necesaria para que la maquinaria funcione quedó afuera. Los docentes presionaron y obtuvieron sus dosis, al menos los de primaria. En el caso de los docentes del siclo secundario, hasta hace poco se quejaban, habían quedado afuera. Los demás ni hablar, taxistas, colectiveros y otros, aun se quejan.

La ex ministra de Salud de la provincia, Josefina Medrano, tiró la bomba: “Hay hospitales en la provincia que tienen vacunas sin aplicar”, aseguró el pasado 27 de mayo y la cosa comenzó a ponerse cuesta arriba para la gestión provincial. Y es que el monitor de vacunación de la República Argentina mostraba un remanente importante de vacunas sin aplicar en poder del gobierno de Salta, la cifra ascendía a unas 125.000 dosis en espera. Medrano tenía razón.

El gobierno de Salta, acorralado bajo las denuncias de la utilización de las vacunas con fines electorales, movió los hilos e implementó una campaña de vacunación, podríamos decir, masiva. Pero como nunca se hacen las cosas del todo bien, ahora la decisión oficial era que el candidato saencista Matías Posadas sea puesto al frente de la empresa. Como era lógico, las críticas llovieron y la situación tomó otro cariz. De “el gobierno trabaja en pandemia” se pasó al “el gobierno hace campaña en favor de su principal candidato con las vacunas”. El golpe fue tan fuerte que, durante este fin de semana a Posadas no se lo vio ni siquiera en sus propias redes sociales, si bien se mostró con su carnet de vacunado, no anduvo cargando heladeras como en la semana anterior.

La campaña de vacunación continuó, y de vacunar a mayores de 50 años masivamente, se pasó a mayores de 45, y luego incluso a mayores de 40. Es que la comunicación fue tan mala, que la gente aun se pregunta si la inmunización es buena o un riesgo. La gente no confía y tiene sus argumentos. Cuando alguien pierde la confianza en otra persona, difícilmente crea en un discurso o acción, así esté equivocada. Son los precios a pagar cuando las promesas se rompen y la relación se quiebra. Hay un punto de fractura entre el gobierno provincial y el pueblo de Salta. Lo único que tiene a favor Gustavo Sáenz en este punto es que aun no surgió una figura que le plante batalla, alguien que logre capitalizar el descontento popular, que no es poco.

Las vacunas al fin llegaron a la población, hizo falta que haya acusaciones fuertes y denuncias de uso político para que la cosa se encarrile un poco. Lamentablemente todo esto se da en un escenario complicado. La tasa de positividad de la provincia es muy alta, hoy se informó una positividad del 30%, superior aun a la informada ayer (cuando Salta arrojaba un 12% más que la media nacional). Esto refleja pocos testeos y ya aprendimos que pocos testeos significan ausencia de estrategia.

Las terapias intensivas del sector privado están completas, y el en sector público al límite, aunque se intenten dibujar los números y haya un particular esfuerzo por demostrar control sobre la situación.

Hoy sabemos que se vacuno tarde y mal, y que todo el esfuerzo realizado este fin de semana repercutirá recién dentro de un mes. Queda en cada uno de nosotros el preservarnos bajo estas condiciones. El estado estuvo más ausente que nunca ya que en los centros de poder solo se pensaba en las elecciones. La única campaña que se llevó adelante en tiempo y forma, y con mucha eficiencia, fue la campaña electoral, le pese a quien le pese.

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