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TRAGEDIA: Un BEBÉ MURIÓ cuando lo estaban BAUTIZANDO

La Fiscalía abrió una investigación por homicidio contra el sacerdote que ofició la ceremonia. El niño tenía agua en sus pulmones

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En las últimas horas, The Guardian informó que un bebé de apenas seis semanas sufrió un paro cardíaco durante su bautismo. A pesar de haber sido inmediatamente trasladado al hospital, el niño murió pocas horas después de la ceremonia. Según indicó la autopsia, la muerte fue consecuencia de la entrada de agua en sus pulmones. Ahora, la justicia de Rumania investiga por homicidio involuntario al sacerdote que condujo el bautismo, en la ciudad Suceava, al noroeste del país.

“La muerte de un recién nacido por esta práctica es una gran tragedia”, manifiesta una petición online creada el jueves por la noche, que ya consiguió juntar más de 60.000 firmas. El pedido exige que el ritual se modifique para que no se repitan estas desgracias. “Hay que descartar este riesgo para que triunfe la alegría del bautismo“, añade el texto que busca reunir voluntades para hacer recapacitar a las autoridades de la Iglesia Ortodoxa.

Según señalaron los medios locales, no es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes. Por su lado, Vasile Banescu, vocero de la iglesia, señaló que los sacerdotes podrían verter un poco de agua en la frente del bebé en lugar de sumergirlo por completo. Sin embargo, Teodosie, arzobispo y líder del ala tradicionalista de la Iglesia, aseguró que “el ritual no cambiará”.

A partir de este fatídico hecho se instaló un debate en la sociedad: ¿es necesario someter a un infante a una situación de estrés tal que pueda repercutir en su salud? Muchas veces asistimos al bautismo de un familiar, de un amigo y podemos ver en la ceremonia como los bebés lloran y se desesperan ante el inminente ritual del sacerdote de verter agua en la frente del niño. Sin pretender tocar en la sensibilidad de los sectores religiosos, no podemos negar que es un estrés y un estado poco beneficioso para el niño en cuestión.

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. Los adultos lo sufrimos, también los niños y por supuesto, los bebés. De hecho, cada vez es más frecuente ya que los bebés de hoy tienen 50 veces más estrés que hace 15 años.

Cuando un bebé se estresa, al igual que en los adultos, el organismo libera cortisol, una hormona segregada para ayudar a afrontar situaciones de estrés. La clave está en que los niveles de cortisol se encuentren equilibrados, ya que si son bajos el bebé se vuelve apático y si se exceden, se vuelve un bebé estresado.

Vivimos en una sociedad atravesada por diferentes culturas y creencias, todo esto conlleva a seguir un lineamiento tradicional donde muchas veces, no se mide el sufrimiento que se puede causar en las prácticas de dichos ritos.

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