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Política

VIENTOS DE CAMBIOS: Demasiada GAMBETTA y pocos goles en la municipalidad de SALTA

El funcionario que llegara como parte del atinado volantazo de la intendenta capitalina, no tracciona. Muchas mañas y poca gestión, no le es útil a nadie.

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No es una crítica, es la sumatoria de una acumulación de quejas que llegan desde todos lados, mandos altos, medios y bajos; hasta los casi invisibles, pero siempre atentos “munipas”, lo gritan a sol y sombra: “No labura”, “hace quedar mal a la gestión”.

El 0387 441-2346, al que llegan todos los mensajes de lectores de AGENDA SALTA, fue acumulando en los últimos 30 días varias denuncias anónimas divertidas y no tanto, algunas desestimadas por irrelevantes y tendenciosas, otras preocupantes. Además, las paredes hablan y siempre llegan cosas para contar, aunque a veces duela.

El caso de José Luis Gambetta es llamativo, fue reciclado por la intendenta Bettina Romero con un fin único, ordenar el desorden y hacer que las decisiones ejecutivas se cumplan en tiempo y forma. Sin demoras y sin peros. Así, Gambetta asumió el 5 de febrero de este año en un sencillo acto. Romero le tomó juramento como secretario de Gobierno, en la misma jornada que a Miguel Torino, quien asumió como procurador General de la Municipalidad.

El ex Acción Social de Juan Carlos Romero, y cuyo pasado Radical entra en contradicción con su posterior y tardía conversión al Justicialismo (algo que es normal ahora, pero que en aquellos años no era muy bien visto), jamás pudo tener vuelo propio, y dependió siempre de un padrino, un aval. Años después, y ya reconvertido a alto funcionario municipal, José Luis Gambetta tuvo su revancha, finalizar un conflicto gremial y cerrar un acuerdo de paritarias. Entonces llegó la noche.

El punto principal por el que fue convocado era complejo, pero se supone que algo de manual para alguien con su trayectoria: destrabar y dar solución a los eternos dilemas gremiales surgidos del malón de gremios que se condensa en torno a la municipalidad salteña. Serrudo y compañía nunca la hacen fácil, pero esta vez había cierta afinidad y voluntad por parte de los muchachos, dada la situación de pandemia. Fue ahí que José Luis Gambetta pegó el faltazo y anunció que, por motivos de coronavirus, le sería imposible llevar adelante la negociación. “En realidad lo imposible sería que cumpla una orden”, aseguran desde adentro, “ya que por aquí no pinta nunca”, susurran los pajaritos, dudando del diagnóstico.

Con los muchachos nerviosos y las batucadas a full, los eternos y molestos desfiles por la Jujuy hasta llegar a Paraguay, y que corta una de las principales arterias de la ciudad, el flamante secretario de Gobierno de la Municipalidad de Salta pegó el faltazo. Sospechoso, por cierto, ya que más de uno de adentro asegura que lo del covid positivo fue un mecanismo para zafar de un lio del que el secretario no quería participar (los mismos ponen como ejemplo el día en que Gambetta envió a su secretaria, María Juncosa, a parlamentar en su nombre, en vez de concurrir él mismo). Un nudo que quizás no podría desatar, como dicen en el barrio, José Luis Gambetta “se apunó” y fue para atrás como Verón en el mundial 2002. Coronavirus, la excusa perfecta. La casa estaba en llamas.

Fernando Palópolis fue el encargado de entrar a la cancha y conversar con los muchachos gremialistas, que ya habían comenzado a hablar de achique por parte del gambeteador y se frotaban las manos. José Luis había mostrado una clara señal de debilidad, exponiendo a la intendenta y forzando el armando rápido de un frente negociador que finalice el proyecto. Así, el Coordinador de Relaciones Políticas e Institucionales de la Municipalidad de Salta (y algunos sindican como el embajador del Juampi Rodriguez en la muni), se anotó un poroto y calmó las aguas.

El acuerdo, bastante aceptable por cierto, llegó el 25 de marzo. El equipó suplente improvisado a último momento dada la baja del 10 estrella, cerró en un 32% de aumento escalonado hasta setiembre, un bono de $10.000 y $4.000 fijos en el último cuatrimestre. Quienes estuvieron cerca cuentan que los whatsapp ardían. José Luis Gambetta ni se enteró porque no estaba.

Ya pasado el miedo al virus foráneo, los rumores siguen: “no viene a laburar. Pero eso sí, para pasear y correr por el Bicentenario, ahí sí que hay empeño”, murmuran algunos. Los más osados hablan de un Juan José Esteban al cuadrado, por la cantidad de familiares que hizo nombrar en la planta municipal.

Alerta roja en el CCM, la hinchada pide cambios y José Luis Gambetta anda flojeando, parece.

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