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¿Y Argentina? La decisión de Brasil de frenar la importación de la vacuna Sputnik V suma apoyos en el mundo científico

La preocupación de los virólogos radica no en la tecnología utilizada sino en el control de calidad de las dosis

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Científicos estadounidenses respaldaron la decisión del regulador de medicamentos de Brasil de detener la importación de la vacuna rusa contra el COVID-19 Sputnik V tras determinar que los lotes enviados portaban una versión viva de un virus común que causa el resfriado y hasta cuadros de gastroenteritis.

La prestigiosa viróloga canadiense Angela Rasmussen señaló este jueves a diferentes medios y en su perfil de Twitter que el hallazgo “plantea interrogantes sobre la integridad de los procesos de fabricación” y podría ser un problema de seguridad para las personas con sistemas inmunitarios más débiles, si se concluye que el problema es generalizado.

A la decisión de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa, el organismo regulador brasileño) y a la replicada opinión de Rasmussen en redes sociales, se siguieron sumando voces del mundo científico. “Este tipo de cosas cuestiona todo el proceso de fabricación y control de calidad”, señaló por su parte el químico Derek Lowe en una publicación de blog para Science Magazine.

El Kremlin salió a tratar de mitigar los reportes que comenzaron en Brasil y comenzaron a multiplicarse en todo el mundo. El Instituto Gamaleya de Rusia, que desarrolló la vacuna, negó los reportes.

El problema se centra en un “vector de adenovirus”, un patógeno que normalmente causa una enfermedad respiratoria leve pero que en las vacunas está modificado genéticamente para impedir su replicación. Además, ese patógeno está modificado para portar las instrucciones de ADN para que las células humanas desarrollen la proteína espiga del coronavirus, causante de la enfermedad.

Esto, a su vez, entrena al sistema humano para que esté preparado en caso de que luego se encuentre con el coronavirus real. La vacuna Sputnik V, un inmunizante de dos dosis, utiliza dos vectores de adenovirus diferentes para realizar esta tarea: adenovirus tipo 26 (Ad26) para la primera inyección, y adenovirus tipo 5 (Ad5) para la segunda inyección.

Los científicos de Anvisa dijeron que analizaron muestras de la segunda inyección y descubrieron que era “capaz de replicarse”, lo que significa que una vez dentro del cuerpo, el adenovirus puede continuar multiplicándose.

En una presentación divulgada en internet, agregaron que esto probablemente había ocurrido debido a un problema de fabricación llamado “recombinación”, en el que el adenovirus modificado había recuperado los genes que necesitaba para replicarse mientras se cultivaba dentro de células humanas modificadas en un laboratorio.

Los científicos de Anvisa no evaluaron la primera inyección. Sin embargo, el lunes negaron una solicitud de varios estados del noreste de Brasil para adquirir más de 30 millones de dosis de la vacuna Sputnik V. El gobierno federal ha ordenado adicionalmente 10 millones.

La noticia impactó en varios lugares del mundo y despertó preocupación entre la comunidad científica. La cadena de noticias norteamericana CBS, la agencia de francesa AFP y otros medios encendieron las luces de alerta para conocer qué estaba ocurriendo con el desarrollo ruso. El diario italiano Corriere Della Sera también replicó la información y consultó con expertos. “El problema de Sputnik parece ser serio. La vacuna debe consistir en un virus que no pueda replicarse, mientras que todas las muestras analizadas en Brasil contenían virus capaces de replicarse. El rechazo unánime no es de extrañar”, señaló el reconocido virólogo Roberto Burioni de Milán.

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