Esta versión incluye una base crocante, dulce de leche, crema batida y una capa de duraznos frescos con gelatina para darle el toque final. Ideal para compartir en la merienda, o como postre después de una cena especial.
Ingredientes:
Para la masa de tarta:
250 gramos de harina leudante
100 gramos de margarina
175 gramos de azúcar
2 huevos
1 cucharadita de polvo de hornear
Ralladura de 1 limón
Cantidad necesaria de maicena
Para el relleno:
250 gramos de dulce de leche
250 gramos de crema de leche (doble o de alto tenor graso)
250 gramos de duraznos
1 sobre de gelatina sin sabor
200 gramos de almíbar
Elaboración:
1- Para hacer la masa de la tarta, mezclar el azúcar, los huevos y la ralladura de limón en un recipiente.
2- Colocar la harina con el polvo de hornear y la margarina a temperatura ambiente en una superficie lisa. Integrar con las manos sin amasar.
3- Agregar la mezcla de huevo y azúcar y unir incorporando la cantidad necesaria de maicena hasta lograr que la masa no se pegue en las manos. Colocarla dentro de una bolsa y refrigerar por un par de horas.
4- Estirar la masa sobre una superficie lisa enharinada y colocarla dentro del molde para tarta enmantecado. Llevar a horno precalentado en mínimo durante 20 minutos.
5- Disponer una capa de dulce de leche sobre la base y enfriar.
6- Pasados 10 minutos, colocar una capa de crema de leche batida sin azúcar y refrigerar nuevamente.
7- Cortar el durazno en láminas finas. Preparar la gelatina sin sabor, incorporar el almíbar y mezclar.
8- Cubrir la superficie de la tarta con duraznos y añadir la gelatina por encima. Refrigerar por 1 hora antes de servir.