Los escabeches, tanto de verduras como de carnes, nacieron como opción para conservar más los alimentos gracias al vinagre y las especias y se convirtieron en clásicos que muchos disfrutan. Hoy en día siguen siendo una forma muy práctica de preparar comidas que además de ser ricas, están disponibles por bastante tiempo sin congelar.
Tener pechugas de pollo en escabeche en la heladera puede solucionarnos rápidamente una comida porque se sirven fileteadas con cualquier guarnición, o en sándwiches, para armar tapas o bocaditos... Incluso podemos aprovecharlas para rellenos porque tienen un sabor intenso. Una vez frías debemos conservarlas en la heladera bien tapadas y con todo su jugo. Duran una semana.
Pechugas de pollo en escabeche
Ingredientes
4 pechugas de pollo (600 g)
125 ml de aceite de oliva
125 ml de vinagre
125 ml de vino blanco
2 cebollas medianas
3 o 4 zanahorias
200 g de tomates cherry
6 dientes de ajo
Una ramita de tomillo, 2 hojas de laurel, una cucharada de pimienta negra en grano, sal
Cómo se prepara:
Pelar las zanahorias y cortarlas en rodajas. Cortar en juliana las cebollas y, a los ajos, dales un golpe simplemente con el cuchillo. Lavar los tomates cherry.
Colocar una sartén al fuego con un buen chorro de aceite y, en cuanto se caliente el aceite, marcar ( dorar de un lado y del otro para precocinar y sellar ) las pechugas. Añadir los ajos a la sartén y dar la vuelta a las pechugas de pollo en escabeche en cuanto se doren de una cara. Retíralas a un plato cuando estén doradas por las dos caras.
Agregar la cebolla y la zanahoria a la sartén, remover y, cuando la cebolla empiece a tomar color, ya incorporar la pimienta, la hoja de tomillo, el laurel y sal al gusto. Da un par de vueltas y añade el vinagre, el vino blanco y las pechugas. Añade por último los tomates cherry y agua hasta cubrir las pechugas.
Dejar tapada la sartén durante aproximadamente 20 minutos. Pasado este tiempo, el caldo ya habrá reducido y ya se puede apagar el fuego. Esperar a que se enfríe y guardarlo dentro de un recipiente en la heladera. Si dejamos pasar 24 horas para consumirlo tendrá aún mejor sabor.