Uruguay enfrenta un grave problema de salud pública: la tasa de suicidios en el país es más del doble del promedio regional y una de las más altas del mundo. En los últimos tres años, 2.351 personas se quitaron la vida, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El pico histórico se registró en 2022, con 823 casos, lo que elevó la tasa a 23 suicidios por cada 100.000 habitantes. Aunque en 2023 hubo una leve reducción a 763 casos, la cifra sigue siendo alarmante: 21,39 por cada 100.000 habitantes, informa RTenespañol.
Las autoridades advierten que el fenómeno se mantiene como una tendencia creciente, especialmente en adultos mayores y en personas jóvenes de entre 25 y 29 años, donde la tasa asciende a 32,5 por cada 100.000 habitantes.
Crisis
Entre 2021 y 2023, la capital del país, Montevideo, registró 740 suicidios, siendo la región con más casos. Le sigue Canelones, con 351 muertes en el mismo período. Sin embargo, si se analiza la tasa proporcional a la población, las cifras más altas se encuentran en los departamentos de Lavalleja (39,5 por cada 100.000 habitantes), Rocha (37,6) y Paysandú (37,3).
El Ministerio de Salud de Uruguay insiste en que el suicidio es una crisis de salud pública que afecta a escala global, con más de 700.000 muertes al año. En Uruguay, el fenómeno es especialmente preocupante en la población de mayores de 75 años, donde la tasa de suicidio llega a 39,3 por cada 100.000 habitantes, y en los mayores de 85 años, con 33,9 casos por cada 100.000.
Un informe del Banco de Previsión Social de Uruguay, basado en el análisis de la experta Inés Núñez, sostiene que la alta tasa de suicidios en el país responde a factores múltiples, entre los que destacan el aislamiento social, la falta de proyectos de vida y las dificultades económicas que enfrentan los adultos mayores tras la jubilación.
Causales
El estudio explica que las personas que enfrentan estas circunstancias viven en un entorno que puede ofrecer tanto posibilidades como obstáculos, lo que puede incidir en la decisión de quitarse la vida. Soledad, pérdida de sentido de pertenencia, crisis económicas y problemas psicológicos son algunos de los elementos que se identifican en quienes llegan a esa situación extrema.
Además, el INE muestra un incremento histórico en los intentos de suicidio, cuya estadística se ha multiplicado desde 1928, cuando se registraron 133 casos, hasta 2014, cuando el número alcanzó 1.778 tentativas.