Con la presencia de 38 legisladores, Cristina Kirchner consiguió reunir el quórum en el Senado y habilitar una sesión con un extenso temario, que incluye el pliego de Ana María Figueroa, la jueza de la Cámara de Casación Penal cesanteada por la Corte Suprema luego de cumplir 75 años y no contar con la aprobación para seguir en su cargo.
También está previsto que se traten otros 32 pliegos, la ley de alquileres -con media sanción de Diputados, volvería a la Cámara baja con modificaciones para una segunda revisión-, la eliminación de la cuarta categoría del Impuesto a las Ganancias, la creación de cinco universidades y un proyecto para bajar las tarifas de luz, entre otros.
Si el oficialismo consigue aprobar el pliego de Figueroa, quedará planteado un conflicto de poderes con la Corte Suprema. A principios de mes, el máximo tribunal ordenó que la jueza dejara su cargo en la Cámara de Casación Penal, por haber alcanzado la edad jubilatoria (el 9 de agosto cumplió 75 años) y no contar con el acuerdo del Senado.
Una vez que fue apartada Figueroa, los jueces Diego Barroetaveña y Daniel Petrone revocaron los sobreseimientos de Cristina Kirchner en la causa Hotesur-Los Sauces y por el Memorándum de Entendimiento con Irán. Figueroa había dejado su voto y no fue incorporado al fallo.
Pasadas las 15, en el arranque del tratamiento de los pliegos, Anabel Fernández Sagasti defendió la posición del oficialismo sobre Figueroa. “El Poder Ejecutivo nos propone la renovación por cinco años. El Senado siguió el trámite reglamentario y no existió ni una sola oposición a su postulación y a sus antecedentes”, aseguró la camporista mendocina.
“Sabemos lo que ha hecho la Corte, entrometiéndose con prerrogativas que son exclusivas del Senado. No es la primera vez que el Senado aprueba un dictamen después de que un magistrado cumpla 75 años”, agregó una de las senadoras más cercanas a Cristina Kirchner.
Enseguida se acumularon los discursos críticos de la oposición. “Saben que les queda poco tiempo y no sólo están dejando una bomba económica sino que haciendo los últimos ajustes en la agenda de la impunidad”, apuntó la porteña Guadalupe Tagliaferri.
“Por más que quieran creer que pueden ir contra un fallo de la Corte, ustedes saben que la única verdad es la realidad y Figueroa no es más jueza”, ironizó la legisladora del PRO, y pidió dividir la votación sobre ese caso y el resto de los pliegos. Martín Lousteau había advertido que los varios oficialistas no estaban en sus bancas y la oposición impuso la moción.
“Estamos planteando un absurdo. Después de la sentencia de la Corte todos sabemos que lo de Figueroa es abstracto. Estamos discutiendo una cuestión que no existe”, buscó Luis Juez desestimar el debate.
“No sé por qué se la agarraron con Figueroa, ¿es una jueza de Cristina? Esas dos causas de las que tanto hablan van a juicio oral. ¿Ahora cuál es la excusa?”, replicó Juliana Di Tullio. “Ustedes quisieron meter por la ventana a dos jueces de la Corte, y esos dos ahora tienen el tupé de decirle a una jueza que se tiene que jubilar”, focalizó en Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz. “¡Ustedes se han rendido al Poder Judicial!”, dedicó a los opositores.
Además de Figueroa, los radicales cuestionaron por los antecedentes e impugnaciones a dos magistrados de Jujuy: Carina Gregoraschuk -para el Juzgado Federal, con competencia electoral- y Diego Matteucci, para la Camara del Tribunal Oral Criminal.
“Van a votar pliegos que fueron negociado y violando todo el procedimiento. Piensen qué estamos votando. Habremos sido todos cómplices de colocar a una persona sospechada de delitos”, remitió Silvia Giacoppo a las denuncias contra Matteucci por presunto acoso sexual y laboral. “Alguien que se copió, alguien que porta armas y tenía el número 26. Me duele por mi provincia”, siguió sobre Gregoraschuk.
El kirchnerismo alcanzó el quórum con los 31 senadores propios y otros siete legisladores: la riojana Clara Vega, el rionegrino Alberto Weretilneck, la misionera Magdalena Solari Quintana, la puntana María Eugenia Catalfamo, el entrerriano Gustavo Kueider, el jujeño Guillermo Snopek y el correntino Carlos Espínola.
Cristina Kirchner abrió la sesión, se mantuvo en el recinto mientras los presentes entonaron el Himno Nacional y luego le dejó el lugar a la santiagueña Claudia Ledesma Abdala, Presidenta Provisional del Senado.
A poco más de tres semanas de las elecciones, el oficialismo volvió a conseguir que funcione la Cámara alta después de cinco meses y medio. La anterior sesión -y la única en todo el año- había sido el 13 de abril. La vicepresidenta intentó dos veces tratar el pliego de Figueroa, pero no había podido reunir el quórum.