A 17 días de la Navidad, el 8 de diciembre se marca en el calendario como una fecha especial: es el día en que las familias se congregan para armar el pesebre. Esta tradición, arraigada en la costumbre de muchas casas alrededor del mundo, no solo inaugura la temporada de festividades, sino que, a través de sus figuras y escenografías, narra la historia del nacimiento de Jesús.
De esta forma, se inaugura el espíritu navideño, iniciando oficialmente la cuenta regresiva para el 25 de diciembre. Asimismo, en este día tan especial, los católicos también se reúnen para armar y adornar con luces el arbolito.
¿Cuál es el origen del pesebre de Navidad?
En la carta apostólica que escribió el Papa Francisco en 2019, recordó que los pesebres tienen su origen tras el 29 de noviembre de 1223, cuando San Francisco de Asís recibió la aprobación de la Regla por parte del Papa Honorio III en Roma, según lee en una nota de la agencia de noticias católicas ACI Prensa.
Inspirado por unas grutas que le recordaban el paisaje de Belén, tras su peregrinación a Tierra Santa y posiblemente impactado por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que ilustran el nacimiento de Jesús, San Francisco quiso recrear la escena del nacimiento en un mosaico viviente.
Así, quince días antes de la Navidad de ese año en Greccio, Italia, le pidió a un hombre llamado Juan que le ayudara a recrear la memoria del Niño de Belén. Durante el día festivo, en presencia de frailes y gente local, se colocaron en el escenario el heno, el buey y el asno, de esa forma, se cumplió el deseo de San Francisco de hacer palpable la natividad.
El Papa mencionó que el pesebre no solo permite recrear el suceso de Belén, sino que revela la ternura de un Dios que se despoja de su grandeza para encarnar la simplicidad.